Lo escucho todo el tiempo: «pásame el archivo a 72dpi,» y ya viene siendo tiempo de corregir este y otros errores sobre calidad de imagen. La resolución de una fotografía es un concepto confuso y abstracto para muchos; encima está plagado de mitos y leyendas que seguimos repitiendo por ignorancia o costumbre. Lo cierto es que cuando queremos exportar una fotografía para ser visualizada en una plataforma digital, los dpi (dots per inch, o puntos por pulgada) son irrelevantes. Esa medida si es, por contrario, importantísima cuando el destino de esa fotografía es el papel.

Considero que cualquier práctica fotográfica, amateur o profesional, no puede sobrevivir (de buena manera) sin manejar estos conceptos básicos porque eventualmente la necesidad de compartir el trabajo con el mundo surgirá. En este tutorial vamos entonces a repasar los pasos que debemos seguir para producir archivos en post-producción adecuados para el formato final que tomará nuestra fotografía.

Mi prioridad fue conseguir una manera práctica y sencilla de explicar todos estos conceptos tan técnicos y aparentemente abstractos. Les confieso que me daba un poco de miedo compartirles un tutorial incomprensible o, peor aún, aburrido.

¿Cómo exportar una fotografía en formato web y para impresión?

La primera confusión se presenta con los términos ppi y dpi, dado que muchas plataformas pareciera que las usan de forma intercambiable. Y, pues, no lo son. La principal diferencia es que ppi son píxeles por pulgada lineal y por lo general se refiere a la cantidad de píxeles en una pantalla. Los ppi en un monitor es una medida inamovible y por ello la resolución de un archivo no se ve afectado por este valor. En contraste, dpi (dots per inch) es una medida física y una información que necesita una impresora para poder producir una imagen. Ese número le indica, en esencia, cuantos puntos de tinta debe producir por pulgada lineal. En este sentido, los dpi si tienen una relación estricta y proporcional a la calidad de una fotografía impresa. Los megapixeles disponibles que produce nuestra cámara determinará entonces el tamaño máximo al que podremos imprimir una fotografía sin afectar su calidad— en este caso, el tamaño si importa! 🙂

Después de entender la diferencia de términos, lo siguiente es considerar si la fotografía será visualizada en una plataforma digital, como una página web o red social, o si la imprimiremos. En este tutorial veremos la forma correcta de exportación para cada caso. Además, les demostraré que los 72dpi son un mito y que realmente no afecta nuestra resolución en pantalla cuando exportamos fotografías en base a la cantidad de píxeles que queremos que tenga. También aprenderán cual es la mejor manera de determinar el tamaño máximo de impresión y cómo exportar según la medida final que queremos que tenga nuestra fotografía en papel.

Mi prioridad fue conseguir una manera práctica y sencilla de explicar todos estos conceptos tan técnicos y aparentemente abstractos. Les confieso que me daba un poco de miedo compartirles un tutorial incomprensible o, peor aún, aburrido. Espero que al hablar de los dos escenarios que frecuentemente necesitamos para compartir fotografías (subir una fotografía a Instagram o imprimir a tamaño 8×10 pulgadas), podemos finalmente entender los pasos a seguir para producir archivos adecuados para esos usos.

Como siempre, espero que les sea útil y que puedan implementarlo en su práctica fotográfica. Si les gustó el tutorial, les invito a que lo compartan con amigos que también puedan sacarle provecho.

Happy Editing!

-Cris.

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